Como habíamos adelantado en nuestro portal de Facebook, Ricardo Bustos y Claudia Ermili fueron denunciados por Chubut Online ante el Ministerio Público Fiscal de Esquel, por hechos muy graves, y a la vez paradójicos, que no sólo hacen resaltar las formas en la que se mueven algunos medios de noticias, sino también, la farsa que hay detrás de los que, en nombre de los Derechos Humanos, atentan directamente contra los principios más básicos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Para comprender lo que ha sucedido y la gravedad de los hechos, con todas sus implicancias, vamos a ir por partes. Comencemos comprendiendo el contexto:
El éxito de Chubut Online y su estilo sin precedentes.
Chubut Online nació para traer lo que no había: una mirada verdaderamente distinta de lo que muestran los medios en general, rompiendo con las estructuras y “bajadas de línea” a las que tristemente nos tienen acostumbrados muchos medios. A ello hay que sumarle el éxito de nuestra sección de humor social, político y judicial.
Tenemos un verdadero compromiso, real y genuino con lo que hacemos. Nuestro público no es un público cualquiera; apuntamos a lectores cultos, pensantes, desafiantes y que sacan sus propias conclusiones. -Chatura, Go home!
En Chubut Online no van a encontrar noticias que no le interesan a nadie, de relleno, o destinadas a aquellos que sólo leen los titulares y opinan sin leer el contenido y sin analizar las ideas.
Y Chubut Online es un medio de opinión, centrado en la mirada de quienes buscan una lógica resolutiva de los problemas sociales, políticos y económicos que desde siempre nos hundieron como país.
Este éxito molesta. Molesta al mediocre, al que le dicen lo que debe pensar; al que le dictan lo que debe escribir; al que hace mal su trabajo informativo; al que destila veneno y lo confunde con información; al que no entiende qué es la democracia y la libertad.
Un ejemplo de ello fue nuestra investigación exclusiva sobre las irregularidades en torno al Juez de Cámara de Esquel, Claudio Petris. Esa investigación dejó perpleja a toda la comunidad, al mundo político, judicial, y al mediático. Nunca hubo en toda la provincia un trabajo tan prolijo y detallado, que sirvió de basamento para la investigación judicial del caso, con Jury, y separación preventiva del cargo de uno de los jueces “intocables” de Chubut.
La noticia llegó rápidamente a medios nacionales y nadie entendía bien de dónde había salido Chubut Online. Fue nuestra carta de presentación; aquí estamos, le guste a quien le guste, o no. Por supuesto, las más descabelladas conjeturas han aparecido en varios medios. A ellos les decimos: ¡Aprendan a trabajar! ¡Sean profesionales! ¡La gente no es estúpida!
Una línea editorial que molesta a los mediocres.
A nosotros nos interesa la verdad desnuda, sea linda o sea fea. Que cada uno la digiera como quiera o pueda. Si a la señora Ermili no le gusta que publiquemos que en Argentina jamás hubo 30.000 desaparecidos durante la última dictadura y lo fundamentemos con documentación, es problema de ella con la realidad que se niega a ver; no es nuestro problema.
La verdad no nos convierte en criminales, en defensores de los abusos de la dictadura, ni tampoco en inhumanos por decir justificadamente que hoy seríamos peor que Cuba o Venezuela si nadie le paraba el carro al terrorismo de los 70.
Tampoco nos gusta, ni nos interesa, el rol decadente y socialmente destructivo que ha tenido una persona como Ricardo Bustos, escupiendo veneno constantemente e intoxicando a la sociedad con sus mentiras disfrazadas de periodismo.
Impostar seriedad no es seriedad; es simplemente eso… una impostura. La distancia entre el disfraz y la realidad es lo que marca nuestra diferencia; muy lejana.
Los hechos denunciados
Como medio de información y opinión, es lógico, natural, y esperable que recibamos tanto elogios como críticas. El problema son aquellos que no entienden las reglas de la democracia y recurren a maniobras delictivas para hacer callar al otro; o los más precarios de mente, que recurren a la agresión y al insulto.
No nos molestan las críticas. Cuando provienen de seres pensantes y bien predispuestos, nos sirven para crecer intelectualmente desde una mirada opuesta.
Lo que no vamos a tolerar es el delito. Y en ese sentido, la señora Ermili y el señor Bustos se pasaron de todo límite legal tolerable. Como no les gusta ni toleran nuestra existencia, no sólo buscaron desprestigiarnos con mentiras, sino que apuntaron contra nuestros auspiciantes reclamando y exigiendo que dejen de colaborar publicitariamente con este medio. El payaso que se quiso pintar de violeta y le sacaron el balde de pintura, se metió de lleno a atacar una relación contractual entre privados, ¿qué tal?
Y eso es, a prima facie, un delito. La obstrucción directa o indirecta que se pone intencionalmente para la distribución de un medio de comunicación, es lisa y llanamente un delito… o, incluso, varios. Está contemplado en el artículo 161 del Código Penal. Se trata de cercenar la libertad de prensa, en este caso, cortando el suministro económico; como si a una planta le quitaran el agua para que se seque. Hay variada jurisprudencia al respecto.
Lo más ilógico, es que la libertad de pensamiento y de prensa, forman parte de los Derechos Humanos más básicos. La señora Ermili, que se pasea de un lado a otro con la banderita de los derechos humanos, paradójicamente violó uno de los Derechos Humanos más esenciales: la libertad de opinión. (Art. 13° inc 1 y 3 de la Convención Americana sobre derechos Humanos, de raigambre constitucional en la República Argentina)
La señora Ermili dejó demostrado el abuso que se comete en nombre de los Derechos Humanos al ponerse un disfraz humanitario para callar las voces de los que piensan y opinan diferente. Más antidemocrático e inhumano, imposible. En español se llama censura.
Cual Caperucita Roja que se dio cuenta que se metió en la boca del lobo, ayer, la señora Ermili intentó aclarar que ella no está en contra de la libertad de expresión… claro… eso sí… que los medios que no le gustan no puedan financiarse para exinguirse y «desaparecer» también le gusta. Todo en nombre de los Derechos Humanos…
Y si no le gusta que digamos que nunca existieron 30.000 desaparecidos, que nos haga el favor de enviarnos la lista de todos esos nombres y se soluciona el problema.
Las personas como Ermili, creen que son las dueñas de los Derechos Humanos y que pueden hacer lo que les plazca bajo la bandera de esos derechos que evidentemente desconocen, o directamente se cagan en ellos. Señores: la farsa quedó a la vista.
Un detalle no menor es que la señora Ermili se presenta y firma como representante de la APDH, una asociación civil nacional fundada para la defensa de los Derechos Humanos. Sin embargo, nunca presentó credencial ni acta de designación avalada por la Inspección General de Justicia, que es el ente de contralor de estas asociaciones.
Y hete aquí un gran problema: ¿La señora Ermili actuó en solitario usufructuando el nombre de una asociación, o directamente la acción penal debiera recaer también en las máximas autoridades de la APDH a nivel nacional? ¿Hay otros actores penalmente responsables también?
No es una cuestión menor: a una entidad que atenta contra los Derechos Humanos y que su finalidad de creación es su defensa, se le debe retirar la personería jurídica, así de simple.
Para colmo, no sólo no fundamentan lo que escriben, sino que cuando lo hacen, lo hacen pésimamente mal. Nos acusó de violar la Ley 27.732 y lo publicó por todos lados. Esa Ley crea un “Programa de Prevención, Diagnóstico y Tratamiento Integral de la Pubertad Precoz”, o sea, nada que ver con la temática de la que hablaba; no tiene idea ni sobre qué leyes basa sus escritos. Una vergüenza. Y para colmo, tuvo aplaudidores…
El caso de Bustos
Bustos, no sólo basó su accionar en lo tipificado en el Art. 161 del Código Penal en cuanto a la búsqueda de obstrucción del medio de prensa, sino que, además, instigó abierta y públicamente a Ermili a continuar con su accionar y a ampliarlo hacia otros aportantes publicitarios (Art 209 CP). Todo está debidamente grabado y presentado ante la justicia para su evaluación técnico jurídica.
Para ello, Bustos ideó una serie de graves mentiras que deberá probar ante la justicia, en esta, o en una instancia posterior. Y esto no se soluciona con un simple pedido de disculpas. No, no. Esta acción no es por calumnias, injurias, daño moral, etc. Esas son cuestiones de acción privada. Los delitos por los que se solicita la intervención de la fiscalía son de acción pública.
La avivada de insultar a medio mundo para después disfrazarse por conveniencia de arrepentido y pedir ligeras disculpas, no tienen cabida en esta situación. Game Over.
Bustos se encargó de entretejer historias inventadas en su limitada capacidad creativa, con las que se contradijo una y otra vez en cada sección que trató el tema. La finalidad: destruir, desprestigiar, ensuciar para lograr que cualquier persona humana o jurídica que quiera publicitar en este medio, no lo haga.
Y el otro problema de Bustos es que tendría algunas cuentas pendientes con la justicia por resolver. Si bien, las penas son mínimas y excarcelables, una acumulación de penas podría arrojar otras sorpresas. No hay que olvidarse que pesaba sobre él, un presunto incumplimiento de orden judicial cuando alevosamente fue a apersonarse delante del Diputado Nacional César Treffinger, teniendo prohibición de acercamiento por una denuncia por acciones presuntamente amenazantes que incluían la imagen de un menor de edad, familiar del diputado que lo denunció. Algo muy grave y socialmente muy preocupante.
Hemos solicitado que, de corresponder, y de estar en el marco de las acciones de la fiscalía, se realicen pericias psicológicas para saber si el hombre está en sus cabales para afrontar acciones legales.
Bustos hace rato perdió el trono.
Si bien, el hablador serial de barbaridades tuvo en algún momento cierto éxito pueblerino entre un área tan grande como la Av. Fontana y el muñeco de nieve, su público decayó estrepitosamente en número y en calidad. Este decaimiento viene de años. Y eso pareciera que le molesta.
No conocemos a nadie que le crea, y los pocos que lo escuchan es porque les gusta el ruido, el barro sin sentido. Los tiempos cambiaron, las generaciones cambiaron y las tecnologías cambiaron. La gente ya no escucha la radio. La gente prefiere Spotify, tik tok, youtube, Instagram, etc.
El alarido de Bustos se fue opacando, por su propia torpeza, por el cambio de mentalidad en la ciudad, por el hartazgo de la gente, y porque también aparecieron otros medios mucho más importantes para leer e informarse.
Bustos, en su desesperación por desprestigiarnos, miró nuestra página en X.com, nuestro sitio menos desarrollado, y se burlaba por los pocos seguidores que tenemos en esa plataforma y los mostraba como si fuesen la totalidad de lectores. Sin embargo, esa cantidad es muy superior a las reproducciones de los videos que él sube en sus plataformas. Bustos está perdido en la neblina y lo sabe. Pero su neblina lo persigue aún en días soleados; pareciera que la lleva dentro de su cabeza. Si viera las visitas diarias que tenemos en nuestro sitio web, posiblemente se infarte.
Mucho nos critica, pero se olvida cuando hizo escribir al dueño de la radio a nuestro whatsapp para rogarnos información sobre el caso Petris. Quizás esté enojado porque le brindamos información a todos los medios del país, menos a él.

Quizás, sus fracasos en la vida los fue anestesiando con la ira y el odio desparramados día a día en un programa mediocre destinado a un público mediocre. De alguna manera, a lo mejor, en algún momento le fue bien económicamente, ¿Pero a qué precio? Un micrófono es claramente mucho más liviano que una pala, pero no necesariamente más sano, en algunos casos.
Tampoco nos parece que sean tan claros sus números. Esto fue mencionado en la denuncia y ojalá se investigue: Siempre ha vivido de la publicidad del Estado, directa o indirectamente. Él manifiesta que no, que es un simple empleado de la radio de Daniel Almendra, la cual ha facturado fortunas al estado. Pero su inscripción en ARCA no nos cierra. Durante mucho tiempo fue monotributista, es decir, no fue empleado. O el señor de la moral de cartón trabajó en negro por décadas, o no era empleado y agarraba el dinero por otro circuito. Es difícil saber como un simple empleado de radio, en negro, pueda tener la propiedad que ostenta en Villa Ayelén.
Seguramente, cuando lea estas líneas, se jactará de “la gerencia” que tuvo en una minera de baja ley; algo así como ser gerente de una olvidada sucursal de Mc Donald’s al borde del Riachuelo. De hecho, hasta le hizo perder millones a la pobre empresa que creía en sus delirios. Si al menos los hubiese avivado de irse a otra parte de la provincia, o un poquito más lejos, a lo mejor los tipos hubieran triunfado en lo suyo. Pero los que conocíamos a Bustos desde hacía muchos años, ya suponíamos que estando él al frente sería un fracaso garantizado. La verdad, todo es hipotético; esperemos que ARCA pueda hacer algún control cada tanto, así sabremos la verdad.
Nosotros, en cambio, nos manejamos por otro carril. Pusimos a disposición de la justicia todos nuestros números, sin que nos los pidan. Bustos nos quiso hacer ver como un medio con grandes negociados y todo lo que tenemos son números básicos, ningún monto millonario, absolutamente nada ilegal. Los aportes publicitarios por los que hace tanto alarde son inferiores al monto de una boleta de luz y similares a los de muchos medios de limitada infraestructura. Tampoco son «beneficios exclusivos», como maliciosamente señaló. Todas nuestras cuentas y gastos son claros y están bancarizados; nada ilegal.

Nos gustaría conocer los números del “empleado monotributista” y de su “fuente de alimentación”, a ver si realmente son claros y si no viven del estado y por mucho más de lo que uno imagine. ¿Todos son monotributistas en esa radio? ¿Es así como ahorran?
Y es interesante analizar como arma sus discursos. Realmente consideramos una pérdida de tiempo escucharlo y jámas lo hacemos. En estos días, fuimos saltando sus grabaciones para no aburrirnos ni intoxicarnos demasiado, ya que nos habían advertido sobre las barbaridades que hablaba sobre nosotros. Improvisa, se contradice, inventa barbaridades, ensucia gente, destila veneno y sale creyéndose una estrella de Hollywood; pero cuando cruza el puente de la Av. Ameghino, no lo conoce nadie. De hecho, nuestros lectores del resto de la provincia se deben estar preguntando de quién estamos hablando.
Igualmente, que Bustos no se preocupe: Nosotros no vamos a pedirle a nadie que le corte la publicidad; ni al gobierno, ni a nadie. Le deseamos una larga existencia. Ojalá algún día tenga la capacidad de reflexionar. Mientras tanto, seguiremos viendo su decaimiento. Aunque ladre, grite o nos putee, la realidad está a la vista; no se tapa el sol con las manos, menos con un micrófono. Nos comentaron que volvió a “trabajar” al canal 4, pero no conocemos a ninguna persona que mire ese canal hoy en día. Misteriosamente se nos vino a la mente la imagen de un perro aullando a la luna.
Queremos finalizar agradeciéndole al señor Bustos por caminar por la vereda de enfrente y en sentido contrario. Nada nos enorgullece más, que mostrar de qué lado estamos.
Mientras tanto, los micrófonos siguen siendo más livianos que las palas.











































